Un auténtico Maestro no es aquel que tiene más discípulos, sino aquel que crea más Maestros.

Un auténtico líder, no es aquel que cuenta con más seguidores, sino aquel que crea más líderes.

Un auténtico rey no es aquel que tiene más súbditos, sino aquel que hace que la mayoría de ellos accedan a la realeza.

Un auténtico profesor no es aquel que posee más conocimiento, sino aquel que logra que la mayoría de sus

semejantes alcancen el conocimiento.

Y un auténtico Dios no es Aquel que cuenta con el mayor número de siervos, sino Aquel que sirve al mayor número de ellos, haciéndoles así Dioses.

Este es pues, el propósito y la gloria de Dios; que Sus súbditos dejen de serlo, y que todos conozcan a Dios no como lo inalcanzable, sino como lo inevitable.

Quisiera que entendieras esto: vuestro destino feliz es inevitable. No podéis dejar de «salvaros». No hay más infierno que ignorar esto.